3 de agosto de 2017

Con Lucía en la mochila: LONDRES


Desde que quedé embarazada organizamos nuestra escapada a Londres que, por un cambio en las fechas de las vacaciones, tuvimos que posponer. Como ya he comentado en un principio nuestras vacaciones iban a ser en California pero finalmente nos decidimos por Edimburgo y Londres, creo que como primera toma de contacto de Lucía con un avión fuera de las islas es más que suficiente. Para movernos de Edimburgo a Londres nos decidimos por el tren, que maravillas de paisajes se pueden ver por el norte de Inglaterra, casi que me arrepentí de no parar y quedarme allí.

En el post de Edimburgo comenté que tuvimos un percance con el traslado en tren, y es que al hacer la compra por internet cambié la hora en el último momento sin darme cuenta que con el cambio de hora también había un cambio de estación. Así que nos plantamos varias horas antes en la estación de Haymarket, cuando en realidad teníamos que coger nuestro tren en Waverley. Cuando quedaba media hora para la salida del tren mi marido se dio cuenta y preguntando un trabajador de la estación nos dijo que la única manera era coger un tren de cercanías que llegaba en 2 minutos y nos dejaría directamente en Waverley, y eso hicimos, llegando con el tiempo justo de bajar del cercanías y entrar en el tren que nos llevó a Londres. Así que los primeros quince minutos del viaje lo hicimos intentando recuperar el aliento ajajajaja.

Imagen desde el tren

En Londres estuvimos un total de cinco días y la verdad que con buena planificación nos ha dado tiempo de hacer de todo, porque al ser tres adultos los lugares a visitar se duplican ya que cada uno aporta lo suyo. Lo bueno que tiene Reino Unido es la importancia que le dan a las zonas verdes y para viajar con enanos es lo mejor porque  puedes hacer descansos para que ellos corran a sus anchas. Cuando decimos que vamos con Lucía en la mochila no mentimos, no nos llevamos el carro porque para nosotros es más cómodo movernos con ella cargada (para ella creemos que también).

Oyster Card
Lo primero fue decidir la zona en la que nos alojaríamos. La última vez habíamos reservado bastante lejos así que esta vez decidimos reservar un hostal sencillo en Paddington, que tiene mejores conexiones con el centro (Hyde Park nos quedaba a diez minutos caminando). De hecho todo lo que hicimos fue caminando, salvo Notting Hill y alguna vez que cogimos autobús porque nos daba pereza seguir caminando. Al final lo que inviertes en un alojamiento más cercano lo ahorras en transporte y tiempo, merece la pena. Comentar que no nos pillamos la London Pass, ni ninguna tarjeta 2x1, como pensábamos hacerlo todo caminando tan sólo compramos la tarjeta Oyster aquellos días que íbamos a movernos mayormente en autobús.

Buckingham Palace

El primer día llegamos de Edimburgo sobre las 5 de la tarde. Lo primero que tuvimos que hacer al llegar a Londres fue asimilar que ya estábamos allí, porque veníamos con el chip de Edimburgo, mucho más tranquilo y organizar nuestra cabeza para ver como llegaríamos desde la estación de King Cross hasta Paddington: pues metro, lo más sensato. Una vez nos instalamos salimos a dar un paseo para hacernos con la zona, ver que farmacias había cerca (es de esas cosas de las que te preocupas cuando viajas con niños), opciones para comer (sobre todo cena y supermercados) y ubicarnos en el sitio. La zona tiene de todo y por la noche no me pareció muy ruidosa (a pesar de que nuestra ventana daba directamente a la calle principal), así que como zona la recomiendo. Aunque el hostal fue correcto tuvimos la oportunidad desayunar en un hostal cercano el último día y creo que hay mejores opciones.
Ese día simplemente nos relajamos, caminamos por la zona, compramos la cena y nos acostamos temprano para al día siguiente tener las pilas cargadas y conocer la ciudad.

Hyde Park

El segundo día tomamos un desayuno rápido y nos lanzamos a la calle en dirección a Hyde Park. Espectacular, empezar el día viendo a la gente hacer deporte y disfrutar del aire libre en un parque tan bonito como Hyde Park te carga las pilas para el resto del día. Entramos desde la zona de Bayswater Road y salimos por Hyde Park Corner, rodeando todo el lago, viendo la estatua de Peter Pan, los jardines de Kensington y la fuente en memoria de Diana de Gales, que me llamó mucho la atención porque es la primera vez que veo una fuente horizontal, preciosa.

Diana Memorial Fountain

Cuando salimos de Hyde Park activamos el google maps para que nos dirigiera a Buckingham Palace con la idea de ver el cambio de guardia que se realiza diariamente a las 11:30 (desde Mayo hasta Julio, el resto del año se realiza cada dos días). Tengo que mencionar que no llegamos a ver el cambio de guardia porque me agobié: mucha gente, nosotros con la niña, la gente iba como pollo descabezados sin tener en cuenta al resto, incluso llegué a ver personas que golpeaban a otras con el palo selfie por ir como locos, así que decidimos no esperar y seguir con la ruta. Igualmente el cambio de guardia es una atracción bastante aburrida así que no nos quedó pena de irnos. En Londres hay mucho que ver y muy poco tiempo que perder.
Así que decidimos seguir caminando, sin presión, simplemente caminar y optamos por ir en dirección al Big Ben, encontrándonos en el camino con el Museo Imprerial de la Guerra (al cual entramos y no es gran cosa la verdad) y con la Abadía de Westminster (y en ese momento comenzó a llover así que nos mantuvimos un ratito con sin pasear ya que ir cargando con Lucía y patinar por el agua no es buena opción.

Big Ben
Desde la abadía nos dirigimos al Parlamento Británico, donde está el Big Ben (icono de Londres junto con el Puente de la Torre). La verdad que en este punto nos sentíamos bastante bien a pesar de que habíamos caminado ya mucho, pero Londres tiene eso, que caminas como nunca y aunque estés cansado quieres seguir. Es una ciudad que cuando llegas a un punto puedes visualizar el siguiente y te anima a seguir caminando.
Cruzamos el puente y continuamos hacia el London Eye, donde aprovechamos para parar y que Lucía estirara las piernas, comiera y nosotros tomar algo tranquilamente sentados en un banco. Después del London Eye nos dirigimos a Trafalgar Square, la Galería Nacional y Piccadilly Circus y aquí hicimos parada oficial para comer algo y coger fuerzas para el resto de la tarde. Para que el niño de la familia (mi marido) quedara contento entramos a las tiendas de Legos y M&Ms y sacarse la foto de rigor con Lucía, y continuamos hacia ChinaTown y el Soho (que también son buenas zonas para comer). 

London Eye

Trafalgar Square
Desde el Soho nos dirigimos a Oxford Street ya que atravesándola volvíamos a la dirección de nuestro alojamiento, así que atravesamos toda la calle e hicimos parada en Hyde Park para que Lucía jugara con las ardillas (que ella llamaba gatitos) y después de pasar un buen rato en el parque decidimos retomar el camino hacia el hostal, hacernos con la cena y descansar para el día siguiente. Escrito parece poco pero ese día caminamos 12 kilómetros en total (y mi marido con Lucía cargada en la mochila ya que con Londres llegó una papitis repentina y sólo quería que la cargara el padre). 



El tercer día nos vimos con Eulàlia, que lleva seis años viviendo en Londres y no nos veíamos desde 2008, así que se pueden imaginar las ganas que tenía de verla.

Museo británico
Empezamos el día en el Museo Británico, que pro supuesto no vimos al completo, para eso necesitaríamos un día entero y creo que no nos daría tiempo. En el museo nos concentramos en Egipto y Asia que era lo que queríamos ver (la próxima vez que vayamos veremos más).



Pasamos todo el día con Eulália y después del Museo Británico fuimos a Camden Town. Tengo que decir que si quería ir a Londres era por Camden Town, y superó las expectativas. Su mercado es fantástico para perderte entre sus puestos, por su variedad y sobre todo por su extravagancia. Creo que cuando vuelva a Londres será un lugar que no sólo volveré a visitar sino que visitaré todos y cada uno de los días que esté en la ciudad. Comimos en Camden donde hay muchísimas opciones tanto de comida como de bebida (algo bastante extraño en Londres ya que es una ciudad en la que se come de pena). Camden Town es un lugar estupendo en el que se te van las horas (y donde conseguimos zumo de naranja recién exprimido para Lucía que nos salvó mucho la tarde).


Con Eulàlia seguimos paseando, llegando hasta La Torre de Londres y el Puente de la Torre (donde nos hicimos una polaroid las tres) y donde nos cayó tremenda lluvia que tuvimos que parar y pillar un taxi para volver a Paddington). Ya era de noche así que decidimos ir a un italiano a cenar (cena que sentó estupendamente). Después de cenar no me quedó otra que despedirnos de Eulàlia hasta Septiembre (es la idea) que nos visitará en la isla.


El cuarto día tocó el Museo de la Ciencia. Como pueden comprobar nuestros viajes tienen un poco de todo: un poco de museos, de parques, de callejear, de aprender. Así que nos pasamos toda la mañana en el museo, cada uno viendo lo que le interesaba ver, a veces nos encontrábamos y parábamos para tomar un café y nos volvíamos a separar (incluso en la misma sala). Cuando salimos del museo ya era la hora de comer así que buscamos donde reponer fuerzas, porque luego nos tocaría mi antojo: ir a Notting Hill. Tuvimos un percance ya que la línea de autobús que iba a Notting Hill estaba cancelada y tuvimos que hacerlo caminando, y es una señora caminata y después de cuatro días en Londres (más tres en Edimburgo) sin parar de caminar pues ya estábamos reventados, pero era la última parte del viaje. Quería conocer el barrio (aunque lo interesante es ir en fin de semana y así ver el Mercado de Portobello) y hacerme una foto con Lucía en la puerta azul de la película.



El quinto día lo tomamos para pasear sin más, aprovechar la mañana para dormir, recoger todo sin prisa, comer con tranquilidad e irnos al aeropuerto para volver a casa, ya que no cogimos un vuelo muy tarde para que Lucía no llegara dormida (cosa que no ocurrió, yo creo que porque sabía que en el aeropuerto nos esperaba abuelo).

Como siempre puedes seguirme en instagram y ver algunas de las fotos que hemos sacado en nuestra estancia en Londres. Nos vemos en el próximo viaje #conluciaenlamochila, que advertimos, será Tenerife y no será una escapada de fin de semana. Ahí lo dejo.

HASTA LA PRÓXIMA!!


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7 de julio de 2017

Sácale partido a la cámara de tu smartphone

Hace unos meses nos decidimos a viajar en familia fuera de España. Fue una decisión complicada porque viajar con un bebé de año y medio a un país extranjero no es fácil, pero a mi se me planteaban muchos problemas más: equipaje, comida, comodidades para mi bebé, etc, y entre todas estas preguntas en mi cabeza sonaba: y cómo vas a hacer fotos?. No me planteaba llevar mi cámara ya que es muy voluminosa y cargar con mi equipo no me apetecía y porque es un riesgo ya que es mi equipo de trabajo, así que empecé a barajar la opción de comprarme una réflex algo más sencilla y que me resolviera, pero había algo que me decía que igual no era buena idea (luego comprobé que con un bebé, por mucho que viajes con más gente, es complicado dedicar tiempo a hacer fotos). 
Finalmente decidí llevarme dos opciones: una cámara instantánea fujifilm y mi Iphone. Si, suena extraño que una fotógrafa diga que saca fotos con el móvil pero tengo que decir que fue la manera más fácil de resolver el problema. Con la cámara instantánea saqué sólo aquellas fotos que quería impresas para luego hacer un collage en casa (que aún está en proceso, pero tiempo al tiempo) y con el móvil todo lo demás. Así que lo primero que hice fue comprarme una funda para el móvil que tuviera correa, así lo llevaría cargado al cuello y lo tendría siempre a mano, y un objetivo gran angular para smartphones (un acierto!!). 

Para sacarle el mayor partido a tu smartphone en tus vacaciones debes tener en cuenta varias pautas:

Mantén la cámara y el objetivo externo en buen estado
Estos deben mantenerse limpios y sobre todo sin rayones. Si el objetivo externo que uses para tus fotos o la lente de tu cámara están rayados estás perdido, la foto nunca saldrá bien. 

Enfoca manualmente
Utiliza el enfoque manual de la pantalla de tu smartphone. Por omisión la cámara enfocará a la zona central de la imagen, pero si tu punto de interés está desviado puedes enfocar manualmente tan sólo tocando en la parte de la imagen que quieres enfocar. Ten en cuenta que cuando activas el enfoque manual puedes usar el bloqueo de enfoque y exposición, así no tendrás problema de que te vuelva a cambiar el enfoque. Juega con la posibilidad de enfocar aquello que te apetezca, como si trabajaras con una cámara réflex. 


No uses el zoom digital
O al menos evitarlo en la medida de lo posible. Cuando usas el zoom digital de tu smartphone la calidad final disminuye. Intenta evitarlo y muévete tú en el entorno, acércate. 


Utilizar el smartphone en posición horizontal

Siempre y cuando la imagen no te pida un disparo en vertical, claro. Si te has decidido a comprar un objetivo gran angular para tu smartphone el encuadre horizontal tendrá mucho más sentido para ti. 

Sácale partido a la regla de los tercios
Utiliza las guías de la pantalla para encuadrar utilizando la regla de los tercios, que es la regla que dividiendo la imagen en tres partes iguales (con tres divisiones horizontales y tres verticales) ubicas el punto de atención en cualquiera de las intersecciones y así consigues imágenes más equilibradas y de mayor atención visual. 


Busca apoyo
Utiliza las dos manos a la hora de sacar la foto. Busca la estabilidad y evitarás tomar imágenes desenfocadas (sobre todo cuando la escena es en movimiento). Si tienes mal pulso puedes usar un trípode para smartphones, es muy cómodo y no pesa ni ocupa espacio. Pasará desapercibido en tu bolso. 

Utiliza las ráfagas
Si tomas ráfagas de 3 ó 4 imágenes te asegurarás que al menos una salga bien, sobre todo cuando hacemos fotografía en grupo y nos arriesgamos a que alguien salga con los ojos cerrados. Recuerda que cuando haces fotos con tu réflex no haces un sólo disparo así que haz lo mismo con tu móvil. Trabaja con ráfagas y luego quédate con la mejor imagen. 

Utiliza el modo HDR
Para aquellos que no sepan que es el HDR son las siglas de High Dynamic Range en inglés, una técnica que permite un mejor rango dinámico de luminancias entre las zonas más claras y las más oscuras de una imagen. Para realizar un HDR el fotógrafo dispara tres imágenes exactamente iguales (realizar con trípode) donde una está expuesta para las sombras, otra para las zonas de iluminación media y una tercera para las luces. Una combinación de las tres dará como resultado una imagen perfectamente expuesta desde las luces hasta las sombras. Esta técnica no se realiza exactamente igual con tu smartphone, ya que al activar la opción HDR automáticamente se realizan las tres imágenes a la vez, aunque nunca está de más hacer uso de las dos manos para asegurarnos que nos movemos lo menos posible. 



Ilumina con el flash
Incluso en exteriores de día. Hay momento en que el sol está detrás del objeto a fotografiar y esto puede generar un contraluz que, aunque en ocasiones es bonito, no es lo que queremos, ya que buscamos que el objetivo quede bien expuesto. Podemos usar en estos casos el flash de la cámara para rellenar un poco la escena. 

Usa los auriculares como disparador
Seguro que no sabías que los auriculares de tu móvil pueden ser usados como disparador remoto de tu cámara. Pues sí, usando como disparador cualquiera de los botones del volumen ya puedes usar tus auriculares como cable disparador. 


No te conformes
Muévete, encuadra y dispara. Olvídate que llevas un smartphone en las manos y muévete como si estuvieras trabajando tu réflex. Agáchate, súbete a una muralla si fuera necesario y espera el momento correcto para disparar. 

Edita las fotos
Soy partidaria de que la imagen tiene que ser buena en el disparo, aunque luego sse pueda mejorar. Llegados a este punto creo que con las pautas que te he dado hasta ahora no necesitarás editar tus fotos antes de publicarlas, serán perfectas tal y como son. 


Hasta aquí todo por hoy, espero haberte ayudado, sobre todo a quitarte un peso de encima en tu próxima escapada.

HASTA LA PRÓXIMA!!


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27 de mayo de 2017

Con Lucía en la mochila: Edimburgo

Hola a todxs!. Este post nace de la experiencia de haber viajado por primera vez con Lucía fuera de las islas. Desde que Lucía nació no nos hemos movido mucho, tan sólo a Lanzarote, y creo que la razón ha sido porque pensábamos que viajar con ella sería complicado. Y sincerándome con ustedes, desde que Lucía nació nacieron conmigo una serie de miedos con los que lucho para que no se hagan conmigo, y uno de ellos es volar. 
A raíz de nuestras vacaciones en Lanzarote he encontrado algunas páginas, blogs y revistas donde hablan de viajar con niños, proponen destinos, etc. Y se me encendió la luz. Pensé que quizás debería aprovechar este espacio no sólo para hablar de fotografía sino para hablar de viajes donde tus accesorios principales son tu cámara y tus hijos, y por supuesto también hablar de lo que se siente cuando sales de tu zona de confort. 
Así que éste es el comienzo de unos posts donde hablaré de nuestras vacaciones en Edimburgo y Londres con Lucía en la mochila (de ahí el nombre) y aprovecharé para hablarles un poco de la fotografía que he realizado durante esos días, y como me he resuelto para dejar testimonio gráfico tan sólo con un Iphone, sus accesorios (recuerda que viajo con Lucía, hay que reducir la carga) y una cámara muy especial que me he llevado conmigo. 
A través de las redes sociales, sobre todo los stories de Instagram, he ido mostrando el día a día de los lugares que visitamos y la verdad que han surgido muchas reacciones: por un lado Londres es una ciudad que le sigue encantando a todos, y sigue despertando muchas envidias, pero Edimburgo ha sido el gran descubrimiento de estas vacaciones. 
Inicialmente nuestra escapada familiar sería a California, ya que mi prima vive allí y lo valoramos como destino aprovechando que ella no retomaría su trabajo hasta Junio. Pero el destino quiso que el trabajo llegara y que tuviéramos que cambiar de planes. 
Automáticamente me vino a la cabeza Londres, teníamos una deuda pendiente con esa ciudad desde el embarazo así que vimos claro que teníamos que ir con Lucía. Pero se me hacía poco (después del viaje comprendí que no) así que decidimos que como teníamos tiempo iríamos antes a Edimburgo. 

Salimos de Gran Canaria con destino directo a Edimburgo el 9 de Mayo a eso de las 12 del mediodía. En cuatro horas y media estábamos bajando del avión en un vuelo incómodo (volamos con Ryanair) aunque rápido teniendo en cuenta que volábamos con un bebé. Tengo que comentar que Lucía durmió durante hora y media y tan sólo le sobró la última media hora del vuelo que ya lo pobre no sabía con que jugar y estaba bastante nerviosa (hecho que nos ha hecho decidir que los dos próximos destinos no serán fuera de España). 
Desde el aeropuerto de Edimburgo salen autobuses cada diez minutos al centro y en media hora por 5libras estábamos en la estación de Haymarket, a pocas calles de nuestro alojamiento. Tengo que decir que el transporte en Edimburgo es muy bueno porque además es una ciudad con buen tráfico (la locura llegó en Londres). Estos autobuses puedes pagarlos con anterioridad en internet y tan sólo tienes que entregar el comprobante en la taquilla para que te den tu ticket de viaje. Nosotros llevábamos el pago realizado desde casa y así nos ahorrábamos llevar tanto dinero en efectivo. Hablando de dinero, existe una tienda en el aeropuerto donde cambiar el dinero pero la más barata es la que está en Royal Mile.

Día 1

Llegamos sobre las seis de la tarde al hostal Braveheart Guest House, donde nos alojamos tres noches. El hostal estaba genial, cómodo, limpio, el trato muy bueno y los desayunos muy completos (y unos gatitos preciosos que se hicieron amigos de Lucía), aunque si tengo que poner una pega es que había que caminar 20 minutos para llegar a Old Town (si viajas con niños quizás te interesa alojarte en el mismo centro). Esa tarde salimos sin plan a la calle simplemente a hacernos con el entorno del hostal, saber como llegar a Old Town y ubicar supermercados y farmacias (viajar con niños es lo que tiene). 






Día 2 
Después del desayuno nos fuimos directos a Old Town a pasar el día. Tomamos el mismo camino que la tarde anterior y por el camino vimos un callejón con una flecha que nos dirigía hacia Grassmarket, así que decidimos echar por allí y ver por donde nos llevaba. De repente me encontré de frente con una escena preciosa que es la imagen que retengo de mi visita a Edimburgo: bajando unas escaleras de piedras rodeadas de una arquitectura preciosa, te encuentras el Castillo de Edimburgo vigilando toda la ciudad. Ahí fue la primera vez que saqué mi cámara polaroid (Fujifilm instax Mini 8) y empiezo a tomar las primeras fotos de la ciudad que hoy decoran mi casa. 


Castillo de Edimburgo.
Bajando las escaleras llegamos a Grassmarket. 

Old Town es precioso mires donde mires. A veces me veía sacando fotos a calles o edificios que no tenían nada de particular, un lugar de paso, pero es una ciudad que las fotos salen solas. Para ver toda esta parte de la ciudad tan sólo tienes que ubicarte en el Castillo de Edimburgo y dirigirte a Royal Mile, y tener la cámara a mano. Y para muestra un botón. 




Edimburgo es una ciudad a la que hay que ir sin pautas, la propia ciudad te envuelve y te lleva donde quiere, es maravillosa. Yo leí muchísimo sobre ella porque quería saber exactamente que cosas debía conocer, incluso me descargué una app (que nunca usé por cierto), pero con que sepas las cosas que te vas a encontrar es suficiente, porque no tendrás que buscarlas, van apareciendo solas. Además Edimburgo tiene a su espalda infinitas leyendas de fantasmas y mucha historia, así que recomiendo contratar al menos un tour por la ciudad (hay uno nocturno sobre fantasmas que me recomendaron y no pudimos hacer porque no era apto para Lucía). 




Se nos hizo la hora de comer así que nos compramos un bocadillo de cerdo en el Oink (Victoria Street) y lo llevamos a Grassmarket donde comimos en un banco bajo un árbol mientras Lucía descansaba un poco de estar cargada en la mochila. En plena improvisación decidimos ir al Museo Nacional de Escocia. Si deciden visitarlo y verlo al completo necesitas al menos tres horas y mucha tranquilidad, porque hay muchísimo que ver. Y como la mayor parte de los museos en Reino Unido, es gratuito. De camino hacia el museo nos encontramos de casualidad con el Cementerio Greyfriars, en el cual está la tumba del perro Bobby y cuyas tumbas esconden las leyendas más macabras de la ciudad. En este cementerio acaba el tour de Harry Potter por la ciudad. 


Algunas imágenes del Cementerio Grefriars
Museo Nacional de Escocia
Museo Nacional de Escocia

Al fondo se puede ver el Monumento al escritor escocés Sir Walter Scott
Cuando salimos del museo estábamos muy cansados... y sólo eran las tres de la tarde!!!. Decidimos entonces ir a ver el Monumento a Scott y pasamos la tarde en el parque. Fue aquí donde Lucía descubrió que le encanta sentarse en las raíces de los árboles (y que trepar y colgarse de las ramas es muy divertido). Junto al Monumento a Scott está la Galería Nacional, pero decidimos dejarlo para el día siguiente ya que tendríamos que pasar por allí para llegar a New Town. Así que descansamos en el parque donde Lucía merendó y volvimos al hostal dando un último paseo por la Royal Mile (y repetir algunas fotos que habían salido mal con la polaroid). 

Día 3 (y último día disfrutando de Edimburgo)
Este día tocó ruta por New Town. En el camino que tomamos desde Old Town nos encontramos una pequeña galería con una exposición de fotos, y como no, entré (es ese tipo de cosas que te encuentras cuando vas pendiente de lo que ves y no de un mapa p una guía turística. Empezamos ubicándonos en el Monumento a Scott (que separa Old Town de New Town) y entramos a la Galería Nacional. Para verlo al completo tan sólo necesitas una hora, es pequeño y está muy bien distribuido ya que las plantas son pequeñas y de buen acceso. 



New Town es la zona nueva (que siendo nueva es antigua) y donde se concentra la vida comercial de Edimburgo (si buscas un Zara lo vas a encontrar allí). Así que dimos un paseo y nos dirigimos a Calton Hill, desde donde se ve toda la ciudad y se respira pura tranquilidad. Allí puedes ver el Monumento Nacional (una réplica en miniatura del Partenón de Atenas) que fue diseñado como homenaje a los caídos en las guerras napoleónicas. Sin apenas girar la vista vemos el Monumento a Nelson, una torre con 170 escalones que te da la vista más alta de toda la ciudad. 






Después de comer algo en la colina y de descansar, partimos rumbo a Dean Village. En ningún lugar leí sobre Dean Village y no lo hubiese conocido si no es porque mi amigo Miguel Vérez estuvo dos meses antes que nosotros y me dijo que TENÍA que ir. No me recomendaba, ME OBLIGABA a visitar Dean Village, una aldea dentro de la ciudad que vive de cara al río Leith. Las casas datan del siglo XVII y es un lugar donde respirar hondo y evitar llorar de la emoción, donde el agua, los pájaros y los árboles son el único sonido. 

Dean Village (y el río Leith)

Después de Dean Village volvimos a Old Town a terminar la tarde tomando algo en Grassmarket y paseando por sus callejones y comprar algunos marcadores (tengo una enfermedad con los marcadores de libros).  Dos días intensos en una ciudad que tiene mucho que ofrecer, pero nuestra estancia en Edimburgo terminaba y a la mañana siguiente partíamos a Londres en tren desde la estación Waverley junto al Monumento a Scott (donde tenemos una anécdota muy graciosa que ya contaré en otro post). 

El resumen es que Edimburgo es una ciudad a la que hay que ir, en la que hay que perderse, a la que se puede ir con niños y, por supuesto, una ciudad para repetir. En el próximo post les hablaré de la segunda parte de la escapada familiar: LONDRES (no contaré nada nuevo que no se haya contado ya, pero al menos quedará constancia de nuestra experiencia).

HASTA LA PRÓXIMA!!

Las imágenes en polaroid que realicé de Edimburgo y que ahora decoran mi casa
#conluciaenlamochila


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28 de febrero de 2017

ESTHER PÉREZ, Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

Lo que son las cosas de la vida. Conocí a Esther en un shooting para Vangard Magazine, en esa época bajo la dirección de arte de Kilian Betancor. Esther comenzaba a trabajar como modelo y era uno de sus primeras sesiones, y no defraudó (como casi todas las new faces con las que he trabajado). Resulta que poco después Esther se coronaba Miss Las Palmas y comenzaba una trayectoria (sobre todo fotográfica) que haría que nos encontráramos más de una vez en el camino.

La última sesión que hicimos juntas fue hace casi cinco años y se nos ocurrió sacar fotos con una corona que Kilian había dejado en el estudio (cuando uno se enrala trabajando es lo que tiene, que nunca sabes lo que puede salir).
El caso es que cinco años después de esa sesión de fotos Esther participa en la Gala de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, y no sé por qué una semana antes de la gala decido recuperar esas fotos y prepararle una felicitación, porque algo me dijo que haría un buen papel. Y como era de esperar, Esther Pérez se corona Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2017, con la sonrisa continua que la caracteriza, y con un cuerpazo de crossfit que ha sacado que me tiene alucinada (porque no a todas las modelos les gusta verse flacas, que conste).

He rescatado algunas fotos de Esther, que espero que no sean las últimas. Y si no es para fotos al menos que sea para un café esporádico porque su compañía merece la pena.


FELICIDADES ESTHER!

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16 de febrero de 2017

Con Lucía en la mochila: LANZAROTE Y LA GRACIOSA

     Creo que el mayor impacto de cómo te cambia la vida al tener hijos es la manera de organizarte. Pasas de prepararte en cinco minutos y salir sin decir adiós a tener que organizar maletas, comidas y horarios como si te fueras de acampada cada vez que decides salir de casa a dar un paseo, y ya lo de pensar en viajar se me hacía muy grande. Hasta que decidimos celebrar el primer cumpleaños de Lucía de vacaciones en La Graciosa y Lanzarote. En realidad veía a tantas parejas que viajaban sin problema con sus hijos que fue lo que me hizo pensar que lo que debía hacer era cambiar la mentalidad y asimilar que las vacaciones con hijos no son vacaciones en pareja, o con amigos, pero son vacaciones. En realidad hay una pareja que me tiene fascinada con esto de recorrerse el mundo con su hija y creo que Lucía no debería perderse lo que estamos dispuestos a enseñarle (esta pareja son Kike&Carla que con Martina viven sus #vacacionesconkoala). 


     El caso es que nos decidimos a irnos a Lanzarote y La Graciosa y si lo llego a saber hubiésemos estado más tiempo. Primero porque a Lucía le encantó, y nosotros encantados porque La Graciosa es un lugar que nos relaja (y un poquito personal para los dos) y segundo porque se lanzó a caminar, debe ser que la arena de la playa la ayudó a sentirse segura y volvió a casa casi corriendo. 
     Para moverte en La Graciosa puedes hacerlo alquilando un coche local (no te dan el coche, tan sólo contratas el servicio para que te muevan, lo cual es comodísimo) o alquilar una bici con soporte para niños, aunque nosotros decidimos recorrerla caminando con tranquilidad ya que nos llevamos la mochila (ni se me ocurriría llevar el carro a La Graciosa que las calles son de arena) y la verdad que en Lanzarote no echamos en falta el carro tampoco, cuando Lucía se sentía incómoda de estar mucho tiempo en la mochila buscábamos una ruta que ella pudiera caminar y asunto resuelto. Como primera toma de contacto para ella, que era la primera vez que tendría que comer purés que no fueran hechos por el abuelo, fue una buena experiencia. 
     En cuanto al equipo gráfico, obviamente no me llevé mi cámara (ni pienso hacerlo), pero optamos por comprarnos una cámara compacta subacuática, para así poder sacarle fotos a Lucía en la playa sin estar pendientes de que le entrara arena. La idea era buena pero la cámara no tanto (no mencionaré marcas que no quiero meterme en problemas) pero el caso es que para el próximo viaje miraremos un poco más que equipo nos llevamos. 
     Me encantaría usar este espacio para poder publicar las fotos que hagamos de nuestros viajes (que tampoco son muchos) no sólo para hablar de fotografía profesional. Desgraciadamente del viaje a Lanzarote sólo tenemos las fotos que hicimos con el móvil, pero no volverá a suceder. 
     Próxima parada... pues en Mayo lo sabrán!. 
UN SALUDO

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25 de marzo de 2016

Vuelta a la carga

     HE VUELTO!!, y con muchísimas ganas de retomar la actividad. En los últimos meses (por no decir casi el último año) me he dedicado a la actividad más complicada que podía plantearme, agotadora, pero la que más me ha enseñado y de la que jamás me cansaré: ser madre. Peor ya toca volver a la carga, la peque y yo pedimos independencia y aprender por seprado para luego enseñarnos mutuamente, porque se trata de eso.
     Hace unas semanas comenzaba la actividad en el estduo de Marcos Cabrera y contratada por Natalia Carballo, maquilladora profesional (habrán visto muchos trabajos suyos en mis fotos). Bueno pues Natalia se ha venido arriba y ha realizado un taller profesional de maquillaje de belleza y social, y asistieron como alumnas las maquilladoras Jennifer, Elena M, Jennifer S., Yanira y Fátima. La verdad que fue una maravilla trabajar con ellas, se respiraba ilusión y ganas de aprender, y para una vuelta al curro en la que me sentía un poco despistada pues ayudó mucho trabajar con gente con tantísima ilusión por ejercer la profesión que aman. 
     Bueno les dejo algunos retratos que hice de sus maquillajes (no hay que decir que las modelos pusieron el trabajo muy fácil).
    




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